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El bienestar como ciencia, práctica y decisión cotidiana

Autora: Janis López Ospina

Hace más de 20 años que hablo del bienestar laboral no solo en mi trabajo como consultora sino también en mi vida personal como una convicción y un ideal que siento me ha acompañado desde siempre. Sin embargo en los últimos años esto ha cambiado, cada vez me siento más acompañada en este discurso al cual se le suman más y más voces.

Ahora hablamos mucho de bienestar. Lo vemos en redes, lo escuchamos en empresas, lo sentimos en conversaciones cotidianas. Pero más allá de la tendencia, vale la pena preguntarnos: ¿De qué hablamos realmente cuando hablamos de bienestar? y ¿Qué nos dice la evidencia sobre cómo este concepto está evolucionando?

La industria del bienestar está creciendo de manera acelerada, sí, pero su expansión revela algo más profundo: un cambio en cómo entendemos nuestra salud, nuestros ritmos y la relación con nosotros mismos.

🌍 El bienestar está creciendo… porque lo necesitamos

En el informe reporte “30 Wellness Industry Statistics for 2026” publicado por Wellness Creative Co el 8 de enero de 2026, muestra que la industria global del bienestar alcanzará los USD 7.8 billones en 2026, impulsada por categorías como cuidado personal, nutrición, actividad física y turismo de bienestar.

Este crecimiento no solo refleja consumo. Refleja una búsqueda. Las ciencias del comportamiento sugieren que, cuando una necesidad humana es colectiva y constante, los mercados tienden a expandirse para responder a ella. Lo que vemos aquí es exactamente eso: una sociedad entera intentando equilibrarse, tratando de gestionar estrés, ansiedad, agotamiento y desconexión. Más que una moda podría ser un síntoma.

🧠 La salud mental: una alarma que no deja de sonar

Hoy es visible algo que estuvo bajo la alfombra mucho tiempo. Una de las principales causas de ausentismo laboral, es la salud mental, el estrés, ansiedad y depresión.

Este dato debería movernos porque afecta la productividad, sino porque muestra que algo estructural está fallando en nuestros entornos, ritmos y expectativas. Sí, nuestros entornos, y quiero llamar la atención sobre esto, porque la relevancia que tiene ahora la salud mental también ha llevado a la idea de que las personas ahora somos “más débiles”, no podemos descargar la responsabilidad en lo individual. Las personas no nos estamos “quebrando”: estamos mostrando los límites de un modelo que ya no sostiene el ritmo acelerado y las múltiples exigencias de la vida cotidiana.

La evidencia científica respalda esta idea: los sistemas laborales y sociales con alta demanda y baja recuperación generan deterioro emocional. Y justamente por eso, el interés en bienestar se vuelve urgente.

🤖 Tecnología y bienestar: ciencia aplicada a la vida diaria

La ciencia y la tecnología están redibujando lo que significa cuidarnos. Herramientas de diagnóstico temprano, sistemas de monitoreo continuo y plataformas basadas en IA permiten identificar riesgos antes de que se conviertan en problemas mayores. No se trata de reemplazar la conexión humana —la evidencia es clara en que la relación interpersonal sigue siendo clave para la salud emocional—, pero sí de complementar ese cuidado con información más precisa, accesible y personalizada.

Curiosamente, incluso en el terreno emocional, muchas personas están recurriendo a chatbots y herramientas de IA para apoyo inmediato. La literatura emergente señala que estos recursos pueden ayudar, siempre que se usen como soporte y no como único acompañamiento. Ya que en casos clínicos graves incluso podrían tener consecuencias negativas como los casos mundialmente conocidos de un adolescente que se quitó la vida aplicando sugerencias de un chat y el de un hombre que después de asesinar a su madre se suicidó sintiendo respaldada su paranoia por un asistente de IA.

🌱 La prevención se convierte en la base del bienestar moderno

Si bien inicié hablando de mi postura personal y profesional, este mensaje no es algo que se me ocurrió a mí. La ciencia lleva años señalándolo: prevenir es más efectivo, más humano y más sostenible que intervenir tarde.

Es necesario que estemos dando este giro contundente hacia prácticas preventivas: descanso profundo, regulación del estrés, recuperación física, chequeos frecuentes y hábitos sostenibles. Y el mundo corporativo también lo está entendiendo: las estrategias preventivas ayudan a reducir el desgaste, mejorar la concentración y sostener el bienestar a largo plazo.

No es una tendencia decorativa: es neurociencia, fisiología, psicología y datos aplicados.

💛 Entonces… ¿qué es realmente el bienestar?

Si dejamos a un lado las campañas comerciales, los colores pastel y las frases motivacionales, nos queda algo más simple y humano: Bienestar es una relación. La relación que tenemos con nuestro cuerpo, con nuestra mente, con nuestro tiempo, con nuestras emociones y con nuestras responsabilidades. La ciencia ofrece datos. La industria ofrece herramientas. Pero la práctica del bienestar —la auténtica— ocurre en las decisiones pequeñas:

  • en cómo regulas tus ritmos,
  • en cómo pides ayuda,
  • en cómo descansas,
  • en cómo recuperas,
  • en cómo te hablas cuando estás intentando hacerlo mejor.

El bienestar no es algo que se compra. Se cultiva. Y, sobre todo, es algo que se practica.

Nota: Este texto integra análisis realizado por la autora con asistencia de M365 Copilot para investigación, organización y redacción.

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