Por: Maria Eugenia Londoño Londoño
En muchas conversaciones sobre salud en el trabajo hablamos de trabajo intenso, largas jornadas o alta presión. Pero hay un aspecto que suele pasar desapercibido: el papel del tiempo libre en nuestra salud y bienestar.
Un estudio realizado con más de 9.000 trabajadores de 13 empresas colombianas encontró algo muy valioso: no solo importa lo que ocurre en el trabajo, sino también cómo usamos el tiempo fuera del trabajo.
Qué encontró este estudio
Cuando las demandas mentales del trabajo son altas y no tenemos demasiado control sobre qué hacemos o cómo lo hacemos, eso suele asociarse con:
- Más síntomas relacionados con el estrés laboral.
- Mayor agotamiento emocional (burnout)
- Menores niveles de engagement (esa conexión con sentido y energía en lo que hacemos)
Pero hay una pieza que cambia todo: el tiempo libre y cómo se utiliza.
El tiempo libre reduce los efectos negativos del trabajo
En mi investigación de maestría encontré que disponer de tiempo libre y utilizarlo en actividades que realmente nos permiten recuperarnos puede:
Reducir el impacto negativo de las altas demandas y del bajo control laboral
Promover mayores niveles de engagement en el trabajo
Disminuir síntomas de enfermedad, agotamiento y cinismo asociados al burnout
Esto quiere decir que el tiempo libre no es solo descanso:
Es recuperación activa para la mente y el cuerpo.
Es una forma de renovar recursos que el trabajo nos quita.
Es un espacio donde podemos reconectar con nosotros mismos.
Esto es clave porque hoy vivimos en un entorno que valora la hiperconectividad y normaliza la disponibilidad permanente. Se asume, casi sin cuestionarlo, que estar siempre conectados, responder a toda hora y extender la jornada laboral es una señal de compromiso y productividad. Sin embargo, esta lógica confunde presencia con aporte real y termina invisibilizando los costos que tiene para la salud, la recuperación y el bienestar a largo plazo.
¿Qué tipo de uso del tiempo libre es más valioso?
No todo tiempo libre es igual. Las actividades que más favorecen la recuperación son aquellas que:
Permiten un distanciamiento real del trabajo
implican utilizar recursos diferentes a los que usamos en nuestras tareas laborales
Brindan oportunidades de relajación, reto personal o socialización
Esto puede incluir actividades recreativas, ejercicio, hobbies, pasar tiempo con la familia o amigos, aprender algo nuevo o simplemente desconectarse.
En otras palabras: el tiempo libre no solo permite descansar, sino que también repara y fortalece.
¿Por qué es tan importante?
Porque nuestro bienestar no depende solo de lo que hacemos en el trabajo, sino también de cómo recuperamos energías fuera de él. El trabajo exige, pero es el equilibrio con el tiempo libre lo que nos mantiene saludables, motivados y conectados con sentido.
Reflexión final
En muchas organizaciones, los programas de bienestar ofrecen múltiples iniciativas —clases, gimnasios, actividades recreativas o eventos— que buscan demostrar preocupación por las personas. Sin embargo, con frecuencia estas acciones conviven con jornadas extensas, mensajes fuera del horario laboral y una cultura que dificulta la desconexión. El bienestar no se construye solo sumando actividades, sino respetando los límites. Promover el uso del tiempo libre y garantizar espacios reales de desconexión es una de las formas más poderosas —y a veces más olvidadas— de cuidar la salud de las personas. El verdadero bienestar organizacional implica, también, respetar el tiempo que no es de trabajo. Por eso no se debe normalizar ni promover la extensión indiscriminada de las jornadas laborales (así sea en casa), la interrupción de las vacaciones y el tiempo libre (así sea un pequeño chat) y la interrupción de las personas en sus incapacidades médicas.
Además, como persona que trabaja no solo debes esperar que cambien las condiciones de tu trabajo. Piensa también en cómo estás viviendo tu tiempo libre. Pregúntate si ese tiempo te está ayudando a recuperarte de verdad o si sigue siendo una extensión silenciosa de la jornada laboral. Desconectarte, poner límites y cuidar tu tiempo fuera del trabajo no es egoísmo ni falta de compromiso: es una forma legítima de autocuidado. El descanso, el disfrute y la vida por fuera del trabajo no se “ganan”, se necesitan. También piensa en los demás. Si no es una urgencia real, puede esperar. Escríbelo para que no se te olvide, programa el correo para que se envíe en horario laboral y respeta el descanso de quienes trabajan contigo. Porque la salud laboral no se construye solo en la oficina, también se cultiva —y se protege— en el tiempo que decides reservar para ti.
Si quieres conocer la investigación completa ingresa a: 34-1.indd
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